SparkClub
Diseñé junto al equipo de producto y branding el MVP de una plataforma de employee engagement con IA. En 6 semanas convertimos una idea amplia y compleja en un prototipo interactivo listo para presentar a inversores, con workflows para HR, empleados y proveedores.
Contexto
SparkClub era una startup en formación, trabajando con aceleradoras y entrando en una etapa clave de levantamiento de capital. Los founders ya tenían una hipótesis de negocio clara: las empresas no pierden talento únicamente por salario, sino por desconexión.
Desde su experiencia en marketing, eventos y cultura organizacional, habían detectado que los buenos encuentros dentro de una empresa podían tener un impacto directo en la retención, el sentido de pertenencia y la reducción de costos asociados a rotación, onboarding y capacitación.
La visión era ambiciosa: una plataforma capaz de conectar empresas, empleados y proveedores de experiencias, usando IA para recomendar actividades según el estado del equipo, los intereses de las personas y la performance histórica de cada evento.
El desafío era que esa visión todavía era demasiado amplia para convertirse en producto en el corto plazo. Había ideas de wellness, eventos internos, proveedores externos, analítica de HR, personalización, engagement, beneficios, gamificación e incluso una evolución futura hacia Web3, tokens y blockchain.
Nuestro trabajo fue ayudar a ordenar esa complejidad, definir qué parte de la visión debía entrar en el MVP y construir un prototipo lo suficientemente claro, sólido y realista como para presentar la oportunidad frente a inversores.
El problema
SparkClub necesitaba comunicar una idea compleja antes de tener un solo usuario real.
El producto tenía tres audiencias muy distintas:
- HR / Team Leads, que necesitaban crear eventos, medir participación, entender intereses del equipo y detectar señales tempranas de disengagement.
- Empleados, que necesitaban descubrir experiencias, expresar intereses y sentirse escuchados por la empresa sin entrar en una plataforma fría de recursos humanos.
- Proveedores, que necesitaban cargar servicios, gestionar disponibilidad, coordinar reservas y conectar con empresas.
El riesgo era diseñar tres productos separados y pegarlos bajo una misma marca. Cada usuario tenía objetivos, lenguaje y prioridades distintas, pero la plataforma necesitaba sentirse como un solo sistema.
Al mismo tiempo, el equipo tenía una fecha concreta: un viaje a Armenia donde iban a presentar la propuesta dentro del contexto de aceleración e inversión. El prototipo no podía ser una maqueta visual. Tenía que sentirse como un producto real, capaz de explicar el modelo de negocio, el rol de la IA y el potencial de desarrollo futuro.
Approach
Dos principios guiaron el trabajo.
Recortar sin achicar la visión. El MVP no podía incluir todo lo que SparkClub imaginaba, pero tampoco podía sentirse como una versión pobre del producto. El trabajo consistió en separar qué era esencial para explicar el negocio hoy y qué podía quedar como parte de la visión futura.
Diseñar un sistema, no tres plataformas. HR, empleados y proveedores necesitaban experiencias distintas, pero compartir una misma lógica visual, de navegación, estados y componentes. La consistencia era clave para que la plataforma pareciera madura desde el primer prototipo.
Las primeras semanas del proyecto estuvieron enfocadas en entender la visión de negocio, ordenar prioridades, definir el MVP, mapear arquitectura, journeys y flows, y construir las bases visuales del producto. En las últimas 2 a 3 semanas convertimos ese trabajo en un prototipo funcional para conversaciones tempranas con inversores y presentaciones.
Decisiones clave
Un MVP enfocado en la conexión empresa-proveedor
La idea original de SparkClub tenía muchas capas: engagement, comunidad, wellness, analítica, beneficios, gamificación, sistema de puntos, Web3 y personalización avanzada. Todo eso formaba parte de una visión interesante, pero no podía entrar en la primera versión.
La decisión fue enfocar el MVP en el punto de mayor valor operativo: conectar empresas con proveedores de experiencias, permitiendo que HR pudiera crear eventos, descubrir servicios, invitar empleados y analizar participación.
Ese recorte permitió que el producto tuviera una base clara: empresas que necesitan mejorar su propuesta interna de experiencias, proveedores que ofrecen actividades y empleados que participan o expresan intereses.
Lo que descartamos: intentar diseñar toda la visión futura desde el inicio. Web3, tokens, blockchain, sistemas de puntos y funcionalidades avanzadas del lado del empleado quedaron fuera del MVP. No porque no fueran relevantes, sino porque podían distraer del problema principal: demostrar que existía una plataforma capaz de conectar cultura, experiencias y datos en un flujo entendible.
Tres audiencias, una sola plataforma
Uno de los mayores desafíos fue diseñar workflows para tres tipos de usuario sin que la experiencia se fragmentara.
El perfil de HR era el centro del modelo. Desde ahí se creaban eventos, se analizaban intereses, se medía participación y se conectaba con proveedores. Pero el producto no podía funcionar si empleados y proveedores quedaban tratados como usuarios secundarios.
Para los empleados diseñamos una experiencia más liviana y participativa, con un feed de intereses tipo swipe, donde podían indicar qué actividades les interesaban y cuáles no. Esa interacción ayudaba a alimentar el modelo de recomendaciones y hacía que la plataforma no se sintiera como otro sistema interno impuesto por la empresa.
Para proveedores, el foco fue operativo: cargar servicios, gestionar calendario, recibir reservas y coordinar experiencias con empresas.
La decisión fue separar claramente los workflows, pero unificarlos bajo la misma lógica de producto. Cada usuario veía lo que necesitaba ver, sin arrastrar complejidad de los otros perfiles.
Lo que descartamos: forzar una navegación compartida para todos. Una plataforma multi-usuario no necesita que todos vean lo mismo. Necesita que cada usuario entienda su rol dentro del sistema.
Un Design System acelerado desde el día uno
El deadline no permitía construir un sistema de diseño desde cero. Pero tampoco podíamos trabajar con pantallas sueltas, especialmente porque éramos dos diseñadores avanzando en paralelo sobre distintos flujos.
La decisión fue usar una librería de componentes prearmados como base, adaptarla a la identidad visual definida por branding y convertirla en un UI kit robusto para el MVP. Eso nos permitió avanzar rápido sin sacrificar consistencia.
El sistema compartía componentes, estados, colores, patrones de navegación e interacciones. La marca podía sentirse propia sin perder velocidad de producción.
Lo que descartamos: diseñar cada componente artesanalmente. En un proyecto de 6 semanas, eso hubiera sido una mala decisión de producto. El valor no estaba en inventar un dropdown nuevo, sino en construir una experiencia coherente, navegable y presentable a tiempo.
IA como criterio de decisión, no como magia
SparkClub necesitaba usar IA, pero no podía aparecer como un claim vacío. La IA tenía que ser visible en decisiones concretas del producto.
El sistema recomendaba experiencias según intereses de empleados, participación histórica, performance de eventos y señales de engagement. También permitía entender diferencias entre intención y asistencia real: cuántas personas decían que iban a participar, cuántas efectivamente asistían y qué tipos de actividades generaban mayor respuesta.
Para HR, eso convertía la plataforma en una herramienta de decisión. No se trataba solo de organizar eventos, sino de entender qué experiencias fortalecían la conexión del equipo y cuáles no estaban funcionando.
Lo que descartamos: presentar la IA como una caja negra. El producto tenía que explicar por qué recomendaba ciertas experiencias y cómo esas recomendaciones podían ayudar a mejorar la propuesta interna de cultura y bienestar.
Un prototipo que se sintiera real
El entregable principal no era solo un archivo de diseño. Era una herramienta de fundraising.
Usamos Figma Make para construir un prototipo interactivo que permitiera recorrer los flujos principales y mostrar la plataforma como si ya existiera. Esto era clave para inversores: necesitaban entender la oportunidad, pero también confiar en que el equipo podía convertir esa visión en producto.
El prototipo debía mostrar el potencial sin sobreexplicar. Tenía que permitir conversaciones sobre negocio, tecnología, IA y escalabilidad, pero desde una experiencia concreta y navegable.
Lo que descartamos: un prototipo puramente visual o un deck con pantallas estáticas. Para una idea tan amplia, las pantallas sueltas no alcanzaban. El producto necesitaba ser recorrido.
Solución
El resultado fue un MVP interactivo para tres audiencias conectadas dentro de una misma plataforma.
Para HR y Team Leads diseñamos una experiencia orientada a crear eventos, gestionar experiencias, conectar con proveedores, revisar analytics, detectar intereses del equipo y entender señales tempranas de disengagement.
Para empleados diseñamos una experiencia simple para descubrir actividades, expresar intereses mediante un flujo tipo swipe, registrarse en experiencias y participar dentro del ecosistema de la empresa.
Para proveedores diseñamos una plataforma operativa para cargar servicios, administrar disponibilidad, gestionar reservas y conectar con empresas interesadas en sus experiencias.
La UI tomó una dirección minimalista, sofisticada y moderna, cercana a un SaaS premium, pero con suficiente flexibilidad para acompañar una posible evolución futura hacia lógicas Web3, puntos o blockchain. También se trabajó en continuidad con el equipo de branding para que marca y producto no parecieran dos capas separadas.
El sistema final incluyó un prototipo interactivo completo, una arquitectura lista para handoff a desarrollo y un Design System con más de 60 componentes reutilizables.
Impacto
SparkClub pudo llevar un prototipo funcional a Armenia y luego utilizarlo en presentaciones y reuniones en Hong Kong, Singapur, Madrid, Barcelona y Londres.
El prototipo ayudó a los founders a explicar mejor el MVP, ordenar la conversación con inversores y enfocar la venta en una primera versión concreta, no en una visión demasiado amplia del producto.
También permitió comunicar con más claridad cómo funcionaba el modelo de IA, cómo se conectaban empresas, empleados y proveedores, y dónde estaba el valor de negocio de la plataforma.
Lo que diseñamos terminó siendo la base del producto que SparkClub desarrolló posteriormente, con algunos ajustes definidos por su propio equipo de desarrollo.
Más que una entrega de UX/UI, el proyecto funcionó como una herramienta para abrir conversaciones de mercado, validar narrativa de producto y sostener el proceso de fundraising con una experiencia tangible.
Reflexión
SparkClub me confirmó que un MVP no siempre es una versión chica de un producto. A veces es una versión clara de una visión demasiado grande.
El mayor valor del diseño en este proyecto no estuvo solo en hacer pantallas, sino en ayudar a decidir qué no diseñar todavía. Recortar Web3, gamificación avanzada o features más complejas del lado del empleado no fue achicar la ambición. Fue protegerla.
También fue un buen recordatorio de que un prototipo puede ser mucho más que una herramienta de validación interna. En etapas tempranas, puede convertirse en una pieza de estrategia: algo que ayuda a vender, explicar, alinear y construir confianza antes de que el producto exista completamente.
Lo que haría diferente: hubiese documentado con más detalle las decisiones de recorte del MVP desde el inicio. En productos con founders muy visionarios, dejar claro qué queda afuera y por qué es tan importante como diseñar lo que entra.


